Sunday, September 28, 2008

Exámenes

Siendo que soy una estudiante que se preocupa demasiado por sus estudios, los exámenes me agobian muchísimo. Ojalá que no fuera así, pero así soy y, me temo, seré. No hay una traducción suficiente en español para la palabra “nerd”. Yo soy completamente, sin duda, una nerd. Yo sé que las notas no importan mucho en la vida real. Sí, tal vez me ayudarán a conseguir trabajo al principio, pero después de ese primer empleo no importarán para nada. Yo, por ejemplo, estudio negocios y español. Con los negocios, hay un dicho en ingles que dice, más o menos, que lo que importa es quien conoces, no las notas que sacas. Eso me fastidia porque creo que hay valor en las notas, que muestran cuánto has aprendido. Pero aún así, pongo demasiado énfasis en mis notas, y no puedo cambiar. Lo he intentado. Tal vez eso define lo que es un “nerd”: si intentas no enfocarte tanto en los estudios, pero viene un examen y no te puedes controlar. Hay que sacar una buena nota.

Dentro de un año no tendré que pensar en las notas, y me alegro mucho. Pero no os preocupéis; siempre seré una “nerd”.

Wednesday, September 24, 2008

El hambre

Primeramente, quiero comentar que acabo de aprender que la palabra “hambre” es una palabra femenina que tiene artículo masculino. Gracias, español, por confundirme otra vez con tus palabras engendradas (¿es palabra? No sé.) En fin, os presento mi entrada:

¿Has tenido el hambre que te duele? Tal vez lo conozcas muy bien. Este tipo de hambre ataca, porque puede venir en cualquier momento. Estás en clase, aburrida, pensando en el fin de semana que viene… ¡y de repente! Te suenan las tripas y el chico monísimo que está sentado a tu lado te mira como si fueras la más asquerosa del mundo. ¡Qué vergüenza! El resto de la clase solo puedes pensar en comer algo; cualquier comida te parece la más sabrosa. Mmmm, aguacate con huevos revueltos. O mejor, un sándwich de crema de cacahuete y plátanos. Aún mejor, ¡pizza! Ninguna comida sabría mejor que la pizza ahora mismo. Desde entonces, has decidido. Tienes que comer pizza. No hay otra opción. Si no la comes, estás segura de que te vas a morir de hambre. La profesora por fin acaba con la clase e intentas tanto de mantener con todas tus fuerzas la calma al marchar, pero sabes que resultó en vano. Toda la clase te ha visto correr hacia, lo que todos saben, donde está la cafetería. Pero te da igual porque la vergüenza está conquistada por el hambre. Y seguro que esa pizza te supo a gloria. mmm.

¡Qué cosas que nos ocurren cuando tenemos hambre!

Sunday, September 21, 2008

"La noche oscura del alma"

“Quedéme, y olvidéme,
El rostro recliné sobre el Amado,
Cesó todo, y dejéme,
Dejando mi cuidado,
Entre las azucenas olvidado.”

El deseo. El amor. El sexo.
La unión. La confianza.
Ser completo.

En la época en que vivimos, hay mucha confusión sobre el concepto de “amor.” La frase “te quiero” es muy común. La oímos en el metro, en la calle, por todos partes. ¿Pero todos los que dicen “te quiero” verdaderamente lo dicen en serio? Tal vez sienten unas emociones muy fuertes, pero los sentimientos vienen y se van. Creo que el amor verdadero es distinto.

Hay amor que nos hace florecer.

Creo que hay dos tipos de parejas: las que tienen amor verdadero y las que no. Conoces a esa pareja: siempre están peleando, además sobre asuntos que de verdad no importan. Pero, por cualquier razón, siguen juntos. Tal vez tienes el placer de conocer la otra pareja: tienen una relación profunda. No les importa sus propias necesidades, sino les importa lo que necesita el otro. Confían en que el otro no le va a dejar. Saben que su amor va a permanecer y no va a cambiar con el tiempo. Y con ese conocimiento, pueden “dejar su cuidado”. Con ese conocimiento vienen sentimientos que no puede llevar un rollo de una noche. Hay comunidad perfecta.

Aunque nunca me he enamorado así, creo que es posible. Cuando oigo, “Te quiero” por primera vez, pienso florecer.

Wednesday, September 17, 2008

¿Qué es la vida retirada?

“Vivir quiero conmigo,
Gozar quiero del bien que debo al cielo,
A solas sin testigo
Libre de amor, de celo,
De odio, de esperanzas, de recelo.”

Con esas palabras, Fray Luis de León expresa mejor que nadie lo que es “la vida retirada.” La vida es muy complicada, y es la culpa de nuestras instituciones. Piénsalo. Vamos a la escuela con cinco años y terminamos los estudios con veintidós años. Hay exámenes, y ensayos, y exámenes, y ensayos. En el colegio nos dicen, “Hay que aprender mucho para que hagas bien en el instituto,” y en el instituto nos dicen, “Hay que sobresalir para que te admitan en la universidad,” y en la universidad nos dicen, “Hay que sobresalir para que consigas empleo.” El estrés nos ahoga. Y no solo con los estudios. Conseguimos empleo y tenemos que trabajar desde las nueve hasta las cinco, cinco días por semana. Antes de que te des cuenta, tienes tu medicamento recetado para la depresión, pero bueno, el trabajo paga las cuentas.

Por todo el estrés de nuestras vidas, nos queremos escapar. Aún este fraile tenía las ganas de huir de su situación terrenal y disfrutar de la naturaleza. Me encanta el verso, “A solas sin testigo.” Hay días en que no quiero que nadie me cuestione. Hay días en que no quiero coger el maldito móvil. Hay días en que no quiero pensar. Quiero estar libre, como dice el poema, de todo. De todo lo que me confunde. De todo lo que me agobia. De las instituciones.

Seguro que Fray Luis y yo estaríamos de acuerdo que no es posible, ni querríamos, vivir una vida completamente “retirada.” No debemos vivir a solas. Pero lo que expresa el poema es el deseo profundo de tener simplicidad, en un mundo complicado.

Monday, September 15, 2008

Los griegos et los romanos

La primera vez que leí
Este cuento anticuado
No me pude enterar
De lo que había tratado.

Al primer vistazo,
Me pareció un poco increíble
De que lo que era un “omen”
Actualmente es un hombre.

El lenguaje no paró de ser
Completamente confuso,
Pero rápidamente aprendí
Non, en vez de no, debe ser el uso.

Terminé de leer el poema
Sin haberlo entendido
“¡¿Español del siglo catorce!?”
El profe debe haberse reído

La virtud del poema mío
Es que lo encuentro con mucha ironía
Que para enseñarnos de los malentendidos,
Usó un poema que yo no entendía.

Wednesday, September 10, 2008

¿Quién es Patronio?

En los cuentos de Don Juan Manuel, Patronio es el consejero del Conde Lucanor. El Patronio es muy sabio, y tiene historias folclóricas para ayudar en cualquier situación. En la época en que vivimos, un personaje que me recuerda de Patronio es Mr. Rogers, o señor Rogers para los hispanoparlantes. Mr. Rogers es un hombre bastante amable que nunca acaba con sus consejos sabios. El Patronio y el Mr. Rogers los dos tienen la habilidad de contar historias bastante sencillas que enseñan una virtud profunda.


De todas formas, siento que tengo mi propio “Patronio” manifestado en la presencia de mis amigos y mi madre. He tomado muchas decisiones difíciles en mi vida, pero nunca las he tomado sin la sabiduría de los en que yo confío. Sé que a mis amigos y mi familia les importa mucho lo que pasa en mi vida y quieren lo mejor para mí. Estoy agradecida a Dios por el consejero que me da a través de ellos.

Saturday, September 6, 2008

Velar

Velar. No lo hago mucho. De hecho, si no tengo mis ocho horas de dormir, casi no puedo funcionar. Pero en este sentido, es uno de las muchas maneras que España me cambió. La vida española es muy diferente a la vida americana. Aquí en los estados unidos, lo normal es despertarse a las ocho, desayunar fuerte a las ocho y media, comer a las doce y cenar a las siete. Estás en la cama a las diez y media. Pero cuando me mudé a Madrid, encontré unas costumbres bastante distintas. En vez de levantarse tan pronto y acostarse muy pronto también, es costumbre levantarse un poco más tarde y acostarse sobre la una. Me pareció muy raro que la hora de cenar en España era la hora de acostarse en los estados unidos. Además, nunca había experimentado lo que se llama una “movida”. En los EEUU, los bares cierran a las dos, y muchas no se quedan aún hasta esa hora. Entonces cuando salí con mis amigos de Villalba a una fiesta en Las Rozas, no me imaginaba que nos quedáramos hasta las siete de la madrugada. Nunca pensaría hacerlo en los estados unidos, pero lo pasaba muy bien en España. Ahora, como he vuelto a los EEUU, claro que estoy en la cama a la una cada noche. Pero cuando vuelva a España, volveré, un poco más cansada, a mi vida verdadera madrileña.

Wednesday, September 3, 2008

El Clérigo Embriagado

(Una interpretación moderna del milagro veinte de Berceo)

Empezaba como un día normal en la vida del Fray Bartolomeo; pero no terminó así. Se levantó a las seis para orar, aunque no pudo enfocar bien. Después, desayunó sin hablar y se fue del monasterio para cumplir sus deberes religiosos en el pueblo. Con gestos perezosos, les sirvió a los pobres el desayuno. Cuando se acabó el desayuno, decidió ir al bar en vez de volver tan pronto al ministerio. “Bueno, no me esperan hasta las doce,”dijo, “y siendo un día tan agotador…” Pidió una cerveza. Dos. Tres. Y llegó al ministerio con siete cervezas en la barriga. El número perfecto, ¿no? Por supuesto, los hermanos no aguantaban su borrachera, y le expulsaron. Sin saber lo que hacer, el Fray borracho vagó por la calle y se sentó en un banco para estabilizarse un poquito. De repente, un perro vino corriendo como si estuviera perseguido de un monstruo. El perro paró en frente del Bartolomeo, quien se quedó asustado. Levantó su cabeza para ver, sin creerlo, ¡un toro! ¡Además un toro seguido de un león! El Fray se dio cuenta de que los tres animales estaban dispuestos a comer: y no comen tortilla de patata.

“¡Santa María! ¡Santa María! ¡Ayúdame, que me van a comer!” gritó el Fray.

“¡Cállate, por Dios! Qué estabas soñando. No debes estar aquí, Padre, que te caigas en el pecado. Pero, dime, por favor, ¿cómo sabías que me llamo María?”

Monday, September 1, 2008

Fin de verano

Cada año, cuando por fin llega el fin del verano, siento una mezcla de emociones. Este verano en particular, no tenía muchas ganas de volver al estrés de las clases. Pero, siendo mi último año de la universidad, las emociones me vinieron más abundantes y bipolares. Era triste terminar un verano tan perezoso, dónde lo único que tenía que hacer cada día era hacer el vago. Me despertaba sobre las once, comía, hacía ejercicios, comía, y me acostaba. ¡Qué vida tan difícil! Pero nadie puede vivir así para siempre. Le doy gracias a Dios por el comienzo de las clases, y por no haberme hecho completamente teleadicta. En fin, empecé las clases con la actitud de, “tengo que disfrutar de todo.” Me di cuenta de que esta época de mi vida solo dura un ratito, y no debo destruirla con el estrés de los deberes y los exámenes. Entonces tengo un nuevo punto de vista dónde no es el “fin del verano” sino el “comienzo de un año genial”.